domingo, 22 de noviembre de 2015

Perdido.

Necesito escribir,
decir(te),
mirarte,
gritar(te)
un solo suspiro a tu paladar
y que me conteste
tu boca en su eterno baile,
tu lengua en su eterno caminar
entre los espinosos momentos del pasado y del futuro,
porque el presente,
el presente somos nosotros en una sola persona,
en un beso hecho suspiro del cielo.

Quiero perderme,
aun sabiendo que no lo haré
por aquello de que tus ojos siempre verán todos aquellos callejones oscuros
que a la Luna se le escapan.

Quiero que me contestes una dirección cada vez que te diga:
-Cielo, ¿izquierda, derecha o hacia delante?-
porque si te lo pido
es porque realmente estoy perdido y no se donde cojones meterme si no es en tu piel.

Hoy, perdido,
encontrado,
solo tenia la necesidad
de escribir,
decir(te),
mirarte
y gritar(te)
que tus ojos, siempre alerta,
siempre encuentran
el momento y el lugar
para perdernos juntos,
aunque sepamos donde estamos.

martes, 17 de noviembre de 2015

Segunda del singular.

Mírame,
mírame y sonríe como una niña 
a quien le acaban de regalar su muñeca favorita,
mírame y dime que te dejarías caer conmigo, 
si yo me caigo.

Mírame como si no me volvieses a ver más,
aunque sepas que mañana llamaré a tu puerta,
a tu boca,
otra vez.
Y ábreme la puerta a escondidas,
que nadie se entere de que nos queremos
aunque lo sepa ya todo el mundo.

Que tendrá la palabra nosotros
que tanto me gusta.
Mírame, que creo que lo que más me gusta de ese nosotros
eres tú.

domingo, 15 de noviembre de 2015

Siempre, paz.

Lo jodido de estos escritos es que siempre llegan tarde. Siempre llegamos tarde. Siempre es la misma historia, provocada por el mismo perro con distinto collar. 

Creemos que el mundo nos pertenece y lo hundimos, nos hundimos y nos perseguimos unos a otros con el único fin de dominarnos para tapar las carencias que nos hacen débiles, -y únicos-. Sonreímos mientras no nos ocurre nada, y como no, lo hacemos hasta que nos llega a nosotros la desgracia. Creemos que el mundo nos pertenece, y solo somos unos insignificantes puntos ante la inmensidad de lo inmenso; somos la creación de este, nuestro mundo, con el único poder de destruirlo poco a poco, y parece que se nos ha subido el poder a la cabeza.

Nos matamos mientras gritamos a los cuatro vientos el nombre de la paz, sea cual sea su nombre, raza, sexo o religión. Nos olvidamos que ella vino aquí para vivir tranquila, en su pisito de París, donde creyó que no le llegaría la hora de romperse en mil pedazos.

Creen que pueden dominar el mundo, sí, todos aquellos que lo destrozan con sus malditas guerras,
creen que la paz se ha roto, que París ya no es París, y que el amor no existe. Creen que nos hemos dado por vencidos, y que les hemos dado por vencedores. 

Creen que van a dominar el mundo, y él va a ser quien acabe dominándoles a ellos. 

domingo, 1 de noviembre de 2015

Primera persona del plural.

Tú, que tienes una sonrisa a prueba de balas,
un carácter a prueba de bombas,
una mirada que congela y arde,
un culo que ha roto mas cuellos que la Luna.

Tú que vienes de frente a decirme que me quieres,
que pretendes recuperar todo ese tiempo
que nunca perdimos juntos,
y que quieres devolverme en cada beso tras cada te quiero
y en cada curva de tus labios,
de tu cuerpo.

Tú que me has hecho entender,
casi sin querer,
el por qué de mis párpados cerrados
cuando tus labios buscan cobijo en los míos.

Tú que has conseguido que el día en el que todo muere,
nazca una nueva persona.
Nosotros.