martes, 24 de enero de 2017

Y tan feliz.

No me queda dinero para comprar flores
ni condones para follar menos,
no tengo ni gafas con las que poder observar,
ni lentes de contacto,
ni ojos para poder llorar.

No me queda suela en los zapatos,
ni rodilleras de pedir perdón,
no tengo ni frío 
para poder pedir calor,
no me queda camino 
y no quiero seguir caminando.

No me quedan palabras bonitas
ni ganas, bonita, de decirte que te quiero,
porque nunca he sido de engañar con mis palabras
ni de enamorar con mis versos,
nunca he sido donjuan 
ni he tenido ganas de llegar a serlo.

No me quedan ganas de amor
ni de acariciar sonrisas,
soy un poeta jodido, sin musa,
sin sentir y sin agonía.

No me quedan ganas de querer,
y debe ser 
porque no me compensa eso
de morir por un te quiero,
de ser el que compra los bombones,
las flores, 
y los condondes,
para que me digan 
                               hasta luego.