viernes, 15 de diciembre de 2017

De musas y greguerías.

Encajes sobre la carne: hojarasca sobre la nieve.
-Ramón Gómez de la Serna-

Quiero que me mires y me escondas,
que me sobornes con otoños venideros,
que nieves mi sien con el tiempo
y que caigan las hojas
de las laderas de tu sombra.

Quiero subir desde tu pulgar a tu rodilla,
quitarte el miedo como hojas sobre nieve,
una a una,
besar tu cielo
y sembrar tu lluvia,
quiero
ser tu edén en este infierno
para que muerdas cada día mi manzana.

domingo, 10 de diciembre de 2017

Esperas de bar.

Hoy es un día más echándote de menos
en este bodrio puerto,
en este infesto cuerpo.
Hoy la oscuridad me la susurra el viento,
y tengo miedo
de perderme en los secretos
que nunca me creí.
Hoy te sigo esperando
con un beso en el descuento,
un abrazo sin lamentos
y con la certeza de tu cuerpo
aproximándose hacia mi.
Hoy me queda un día menos
para poder echarte de más.

viernes, 17 de noviembre de 2017

En el último vagón.

Allí vivo,
en el lugar donde cualquier poeta calla.
Allí he vivido durante casi cuatro años
con rimas encalladas,
con versos descarados,
con luces que atenúan mis mil sombras,
con caricias despechadas, si las nombras,
con amores de invierno,
faroles de verano,
lágrimas de otoño 
y primavera entre las manos. 
Allí vivo,
en el lugar donde cualquier poeta escribe.
Allí tengo mil versos escondidos,
en el lugar donde cualquier cateto vive,
llegando el último,
sin público,
pero llegando.
Me quedan muchas vidas,
y seguiré viviendo en el vagón
en que cualquier poeta sueña,
y seguiré llegando el último,
sin público,
pero llegando 
                       a mi estación.

martes, 17 de octubre de 2017

Operación inversa.

Cuando llegaste no había ilusiones en mis agendas,
ni luces de farola en mi skyline,
no quedaba tinta en mi pluma
y las heridas goteaban cerca de mis alas advirtiendo
la explosión de mi universo contra el suelo.
No tenía sed de victoria,
aunque sí de la lascivia que me quedaba en las comisuras,
me quedaban pecados acumulados por las cunetas
y cuentas pendientes con el amor.

Realmente la putada
es que llegaste cuando el amargo ya era dulce
y la cerveza no emborrachaba,
llegaste cuando la risa y el sollozo se equilibraban
justo antes de que el segundo
se quedara permanentemente a mi lado.
Llegaste cuando el infierno se me antojaba eterno,
y el verde de mis ojos se embarraba como las hojas en otoño,
llegaste
cuando mis huesos eran polvo
y el color de mis mejillas olvidaban la inocencia
tras los puñales que las frecuentaban.

Realmente la putada es que llegaste.
Y la cerveza volvió a emborracharme con su amargura,
la risa ganó al llanto,
me trajiste de vuelta a la Tierra
y mis ojos se olvidaron del desengaño.
Tus labios parecían no cortar con su filo
y mis huesos sostenían todas mis ilusiones.

La putada es que cambio rápidamente de costumbres,
que me dejaste dibujar mi skyline con tu nocturnidad y sin supuesta alevosía,
que todo cambia y se queda como antes,
que ya no sé,
apenas,
cómo está colocado mi mundo.

La putada es que ahora,
todo esto está igual,
pero del revés.

viernes, 18 de agosto de 2017

Nosotros, humanos.

Ojalá las palabras desactivaran bombas, parasen las balas y las cuchilladas, protegieran de la intolerancia o simplemente advirtieran la ignorancia. Ojalá detuvieran furgonetas.
Ojalá nunca llegáramos tarde.
Ojalá nos demos cuenta, en algún momento, de que matar al que está a nuestro lado es matarnos poco a poco a nosotros mismos, ojalá nos demos cuenta de que nosotros, humanos, estamos acabando con la humanidad.

Barcelona, nosotros, humanos, te debemos una.

domingo, 13 de agosto de 2017

RockStar.

Borracho, entre cuatro paredes y sin esperanzas de salir de aquí, así escribo este manifiesto de autodestrucción, con los ojos entreabiertos y el corazón cerrado a cal y canto. Con las manos muertas dejándose llevar por una voz quebrada por el lúpulo de mi llanto.
Como un rockstar, pero sin cocaína ni heroína ni esas drogas blandas de las que hacen uso para mantenerse vivos mientras mueren. Con Chavela de fondo mientras imagino una piel tan concretamente de cualquiera que encaja perfectamente con la mía, con el vello peinando el aire cuando ideo unas manos recorriendo mi cuello y respirando el humo de unas promesas que estoy dispuesto a cumplir pero no puedo. Con unos pitillos en mis piernas y sin cigarrillos en mis manos por eso de que ya me quemé el corazón con las cenizas del olvido.
Como un cómico con deudas, como un gato que no sabe trepar, como un payaso sin gracia, como un cantante sin orquesta, como una sonrisa sin guiño, como un paréntesis sin cerrar.
Como un borracho, sólo, componiendo su autodestrucción, como si fuera un rockstar.

miércoles, 2 de agosto de 2017

Viudo.

Murió la luz que me guiaba,
me vendí humo a mi mismo creyéndome mis utopías,
dejé cerrada la puerta de salida y entreabierta la de entrada,
murió la fe en mis mentiras
y ahora solo hay paz devastadora.

Y solo yo soy el culpable de mi viudedad de quimeras,
yo maté a mi propia alma 
con mi propia arma.
Yo maté a mi confianza,
a mis modas,
a mi as,
a mi reina,
a mi dama.
Yo maté mis ganas,
yo maté con mis manos
a todos mis hermanos
y ahora no tengo cojones
para matar
a mi soledad.