martes, 17 de noviembre de 2015

Segunda del singular.

Mírame,
mírame y sonríe como una niña 
a quien le acaban de regalar su muñeca favorita,
mírame y dime que te dejarías caer conmigo, 
si yo me caigo.

Mírame como si no me volvieses a ver más,
aunque sepas que mañana llamaré a tu puerta,
a tu boca,
otra vez.
Y ábreme la puerta a escondidas,
que nadie se entere de que nos queremos
aunque lo sepa ya todo el mundo.

Que tendrá la palabra nosotros
que tanto me gusta.
Mírame, que creo que lo que más me gusta de ese nosotros
eres tú.

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